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Comentario enviado por Demipage el 12-Noviembre-2009
«Si convenimos en denominar genio a un hombre fecundo en afortunadas y audaces ocurrencias, Félix Francisco Casanova (1956-1976) mereció ese apelativo. Su muerte temprana le impidió ejercer más allá de la adolescencia su portentosa capacidad para manejar palabras con instinto poético. El parangón con Rimbaud es pertinente no sólo por dicha circunstancia. Acaso hermane a ambos escritores con mayor motivo la naturaleza rebelde y visionaria de sus respectivas obras, tan distintas por otros conceptos.»

«Aquella muerte, al parecer accidental y ya antigua, interfiere superfluamente en la lectura de los escritos que Casanova sí llegó a culminar en el proceso de su corta vida: la reunión completa de sus poemas que circula con el nombre de La memoria olvidada, un diario que desconozco y El don de Vorace, singular experimento en prosa que, por contener episodios y personajes, presenta un perfil de novela.»

«Se advierte en Casanova la gracia, el desparpajo, la propensión lúdica de un ángel con rasgos diabólicos, todo lo cual exime a su arte de las esperables convenciones del oficio.»

Fernando Aramburu. Prólogo de El don de Vorace.

Comentario enviado por Juancho el 12-Noviembre-2009
¿Quién es Félix Francisco Casanova?